La mejor forma de combatir las varices es mediante su prevención. Si en el trabajo hemos de permanecer muchas horas sentados o de pié, conviene hacer descansos de tanto en tanto, levantarse, caminar un poco e incluso flexionar las piernas.
Si las varices ya han aparecido podemos recurrir al uso de vendajes o medias compresivas, aliviarán los síntomas pero no harán que desaparezca el problema. Si las molestias van en aumento habremos de acudir al médico para que nos indique la mejor solución para nuestro caso. En ocasiones incluso se debe recurrir a técnicas quirúrgicas.
No se trata de un problema de especial gravedad en la gran mayoría de casos, pero si es un problema estético y bastante molesto.
Los síntomas dan comienzo con el picor e hinchazón de alguna zona alrededor de la boca. En pocas horas aparecerán los característicos racimos de ampollas, en ocasiones dolorosos. En unos pocos días irán secándose por si mismas hasta desaparecer sin dejar rastro. Todo el ciclo se completa en alrededor de una semana. Aunque podemos recurrir a algunos fármacos que aceleran el proceso y mitigan los síntomas.
En cualquier caso hay que recordar que mientras las ampollas sean visibles, el herpes labial es contagioso por lo que deberemos tener cuidado.
La apnea del sueño es un problema respiratorio que acaba afectando a la calidad del sueño, es decir, nos impide descansar adecuadamente. Más información en el siguiente enlace: Apnea del sueño.
La apnea del sueño provoca el colapso de las vías respiratorias mientras la persona duerme, se cierran a causa de la relajación de los músculos de la garganta. Como consecuencia de ello tenemos que se producen pausas en la respiración que afectan al sueño.
Los síntomas más evidentes, sin embargo, se muestran durante el día: una gran somnolencia a pesar de que supuestamente hemos dormido el número suficiente de horas. Un síntoma más peligroso de lo que pueda parecer a simple vista pues el afectado puede llegar a dormirse en cualquier lugar, incluso mientras conduce un vehículo.
La apnea del sueño también afecta nuestra capacidad para mantener la atención y a la larga podría llegar a desembocar en problemas de depresión.
Si bien podemos tratar de reducir la incidencia haciendo algo de deporte, bajando de peso, o incluso durmiendo de costado, lo mejor es acudir a un médico especialista en el momento en que sospechemos que podemos padecer apnea del sueño.
Los problemas de depresión son relativamente frecuentes hoy en día y lo cierto es que no es nada fácil convivir con ellos. En los siguientes enlaces podréis encontrar información de interés: Convivir con la depresión y Actuar y combatir la depresión.
Bajo el nombre de depresión se incluyen los más diversos síntomas: tristeza, melancolía, abatimiento, etc. Una falta de ánimos generalizada. Se manifiesta en diversos grados y puede ser algo simplemente temporal o llegar a un estado casi crónico.
Prácticamente todos habremos pasado alguna vez por un periodo similar, el verdadero problema surge cuando ese periodo no se supera prolongándose durante mucho tiempo, años incluso. La depresión como enfermedad es terrible. No solo afecta psicológicamente, sino que también puede afectar físicamente, y también acaba afectando muy negativamente a las relaciones sociales y familiares.
Luchar contra la depresión no es fácil y generalmente requiere de ayuda médica. Pero algo podemos hacer por nuestra cuenta: cuidar la alimentación, marcarnos unos horarios de descanso (lo justo, ni mucho, ni poco), hacer ejercicio y mantener una vida activa, no perder el contacto con los demás, no renunciar a actividades que nos hacían disfrutar, etc.
Por un lado la genética es un factor que parece jugar un importante papel pues aproximadamente la mitad de los asmáticos cuentan con antecedentes familiares. Si la persona es alérgica tendrá también una mayor predisposición a padecer asma. Y no hay que olvidar los factores ambientales. Hay determinados trabajos, por poner un ejemplo, que generan un ambiente agresivo para el sistema respiratorio y que a la larga pueden desencadenar la aparición de asma.
Los síntomas del asma varían bastante con cada persona, incluso un mismo enfermo puede experimentar síntomas diferentes a lo largo de los años. Ahogos, toses, silbidos al respirar, mucosidad, o incluso dolor en el pecho, son algunos de los síntomas posibles.